Incio » Destacada, Noticias

Un pueblo de pie que no olvida

Ver la versión original de la noticia
[12 mayo 2017]
Un pueblo de pie que no olvida

Como en cada rincón de la Patria en Río Gallegos dijimos NUNCA MÁS al 2×1 para los genocidas. Los compañeros y compañeras de La Cámpora junto a otras organizaciones que integran el Frente para la Victoria santacruceño se encontraron en el CIC del Barrio del Carmen para decir que hay un pueblo de pie que no olvida, que tiene memoria y lucha por la justicia.

Radio abierta, homenaje a los compañeros y compañeras detenidos desaparecidos de la provincia y el discurso de Néstor en la ex ESMA el 24 de Marzo de 2004 aparte de la lectura de un documento conjunto fueron algunas de las actividades que se llevaron adelante durante la tarde de hoy.

Compartimos el documento leído al cierre de la actividad por el compañero Roque “Bicho” Ocampo.

2 x 1 Nunca Más

Una de las primeras transformaciones que llevó adelante Néstor al asumir la presidencia fue en la Corte Suprema de Justicia. Fue al hueso. Una Corte desprestigiada, que durante los años `90, se había ganado el mote de “adicta” al poder, por ser funcional por más de diez años al menemismo y a los grandes intereses económicos.

Era la noche del 4 de junio de 2003, a pocos días de haber asumido como presidente Néstor Kirchner cuando por cadena nacional pidió enérgicamente al Congreso Nacional que pusiera en marcha la herramienta del juicio político contra algunos miembros del máximo tribunal, integrantes de la “triste y célebre mayoría automática”.

“Pedimos con toda humildad, pero con coraje y firmeza, que los señores legisladores, que el Congreso de la Nación, marquen un hito hacia la nueva Argentina preservando a las instituciones de los hombres que no están a la altura de las circunstancias”, afirmó la voz que comenzaba a hablarnos, que empezaba a decirnos.

“Nada fuera de la ley” dijo. Pidió utilizar los “remedios de la Constitución” para “cuidar a la Corte Suprema como institución de la Nación, de alguno o algunos de sus miembros.

Más allá del histórico cambio que significó esta decisión de terminar con una Justicia funcional a los intereses políticos y económicos, Kirchner impulsó además un innovador sistema para la selección de nuevos jueces, signado por la transparencia y la participación de la ciudadanía que tanto reclaman hoy desde el poder central.

El juego de las diferencias

Desde el Poder central reclaman transparencia desde la oscuridad y piden participación y diálogo desde las sombras, de espaldas al pueblo.

Mientras Néstor en cadena nacional anunciaba la transformación de una Corte adicta que había inclinado la balanza hacia los poderes concentrados dejando huérfano al pueblo de justicia; el recién asumido Mauricio (que es Macri) firmó un en silencio sin las cámaras de televisión que tanto le agradan para venderse pero que evita cuando debe dar explicaciones, intentando imponer dos jueces adictos al poder para conseguir una nueva mayoría automática.

Transformación versus conservación de la especie

Néstor había firmado un decreto en el año 2003, se trata del número 222. El mismo fijaba autolimitaciones a la atribución del Poder Ejecutivo para la selección y designación de nuevos integrantes de la Corte Suprema de Justicia, ordenó la publicidad de sus antecedentes, instauró la posibilidad de que los ciudadanos pudieran presentar objeciones a su candidatura y dispuso la realización de audiencias públicas para que los propuestos pudieran responder preguntas.

Bajo esta nueva normativa, fueron designados ministros Eugenio Zaffaroni, Elena Highton de Nolasco, Carmen Argibay y Ricardo Lorenzetti, quien fue elegido luego por sus pares para encabezar el nuevo Máximo Tribunal.

La coherencia

En noviembre del 2006, Diputados convirtió en ley un proyecto que había sido impulsado en el Senado por la compañera Cristina Fernández de Kirchner para reducir de nueve a cinco los miembros de la Corte y volver así a la composición que había tenido el cuerpo hasta 1990, cuando el ex presidente Carlos Menem amplió su integración y conformó lo que luego sería la “mayoría automática”.

La Corte quedó conformada por siete miembros: Lorenzetti, Highton de Nolasco, Zaffaroni, Argibay, Juan Carlos Maqueda, Carlos Fayt, Enrique Petracchi.

Tiempos de cambio

Tras la llegada de Macri, el Tribunal comenzó a jugar para la tribuna. Luego de la renuncia de Eugenio Zaffaroni y la última dimisión del juez Carlos Fayt, con casi 100 años en su haber, Macri debía como señala la ley completar el máximo organismo.

Macri le pidió al Senado que le devuelva los pliegos que había enviado la ex mandataria Cristina Fernández. Luego jugó al juego que mejor sabe: retroceder. Firmó el decreto 83 para imponer dos jueces en comisión, un recurso que no suele ser utilizado en democracia, y tiene como único antecedente un episodio ocurrido en 1852 cuando aún no estaba conformada la Argentina como hoy la conocemos. Según lo establecido por el decreto 222, las designaciones deben ser con acuerdo de la Cámara Alta.

Carlos Rosenkrantz y Carlos Rosatti comenzaron el camino a la Corte con ese antecedente. Los pliegos finalmente llegaron al Senado. Ambos abogados recibieron impugnaciones desde diferentes sectores. El más cuestionado durante las audiencias previas fue Rosenkrantz, quien proviene de un importante bufete que tiene como clientes a las principales empresas del país, entre ellas, el Grupo Clarín. Por su parte, el CELS criticó a ambos candidatos (ahora magistrados) por diferentes posturas teóricas contrarias a la ampliación de derechos en diferentes terrenos.

La coherencia de un proyecto político

Mientras que en el Senado muchos legisladores elegían la conservación a la defensa de las convicciones y cedieron ante el cambio de rumbo impuesto por el ejecutivo, 12 miembros de la cámara alta honraban al memoria de Néstor y votaban en contra de las designaciones. Fue el 15 de junio de 2016 cuando el voto positivo de 58 senadores habilitaba una nueva mayoría automática en la Corte Suprema. Solo 12 senadores nacionales se opusieron, entre ellos estaban las santacruceñas María Ester Labado y Virginia García.

No se equivocaron ellas, ni los organismos de Derechos Humanos al oponerse a las designaciones.

Primero fue la autorización a los genocidas de cumplir sus condenas en el domicilio particular. Ahora la ecuación de la vergüenza. El 3 de mayo se conoció un vergonzoso fallo que autoriza a un genocida a gozar del beneficio del 2×1 en el cómputo de su pena.

La nueva mayoría comenzó a inclinar la balanza hacia el lado de la impunidad. La decisión de la mayoría, constituida por los ministros Highton, Rosenkrantz y Rosatti, declaró aplicable la ley 24.390 (conocida como 2 x 1), que estuvo vigente entre los años 1994 y 2001, hoy derogada, que reduce el cómputo de la prisión, porque se trata de la ley más benigna.

En disidencia, votaron los jueces Lorenzetti y Maqueda, quienes señalan que esa reducción no es aplicable a los delitos de lesa humanidad.

Comenzaron a llover los reclamos de los genocidas que se ven beneficiados por un gobierno nacional que comienza a pagar favores. Los cómplices civiles de la dictadura se perdonan a si mismos, se reparten el estado, se golpean en la espalda dando pasos hacia atrás.

De pronto los rostros de la muerte volvieron a estar en la pantalla. Etchecolatz y Von Wernich pidieron el beneficio del 2×1 y los animales mastican revancha desde sus celdas.

En diputados se votó ayer 9 de mayo la inconstitucionalidad de la ley del 2×1, un proyecto impulsado por el bloque del Frente para la Victoria PJ.

Solo un voto en contra: el diputado de la campera amarilla Olmedo. Una sesión marcada por la mirada de la historia. Allí estaban las Madres, las Abuelas y los Hijos. Allí también, Elisa Carrió emblema de la Alianza de Gobierno en el recinto pidió “derecho humanitario” para los genocidas.

Y aquí estamos, el día después de que la Cámara baja del Congreso de la nación dice pará la mano Macri, en el Senado los cómplices de la nueva mayoría automática pretenden lavarse respaldando ahora este proyecto que vino desde Diputados.

Acá estamos. Porque no creemos que nada tengan que ver desde el gobierno con el fallo de la nueva mayoría automática. No creemos que el giro discursivo de las últimas horas sea sincero. Son ellos quienes amparan a Lopérfido y su negacionismo. Son ellos quienes se beneficiaron con la Dictadura y tienen que comenzar a rendirle cuentas a sus “viejos amigos”. Se trata de la paga de favores. Es Macri el que pide reconciliación junto al Episcopado.

Nosotros somos los que seguimos pidiendo Memoria verdad y Justicia.

Tal vez confiaron los pregoneros del olvido que la memoria de un pueblo se desvanece con una ecuación matemática.

Creyeron los cómplices civiles de la dictadura, los nietos de los Bombardeos del ’55, los bisnietos de la década infame, los tataranietos de los asesinos de la “trágica” Patagonia y los herederos de las tierras de la Campaña del desierto que la memoria es frágil y que la lucha tiene fecha de vencimiento.

Supuso la casta que abandonaríamos nuestro lugar natural que es la calle y nos encerraríamos a mirar en la pantalla como cada una de las bestias comienza a masticar las rejas de su encierro.

Sospecharon los jueces de la “suprema vergüenza” que la justicia se define con mayorías automáticas y no con mayorías populares.

Discutieron a cada uno de nuestros compañeros y compañeras al poner en duda a los 30 mil. Los volvieron a secuestrar al permitir las prisiones domiciliarias. Los volvieron a torturar demorando los juicios a los genocidas. Los desaparecieron cada vez que pidieron reconciliación.

Y aquí están ahora. Junto a cada uno de nosotros. Gritando presentes. Latiendo futuro. Mirando a los ojos del vacío para llenarlo de memoria. No hay forma de olvidarlos, porque en cada uno de nosotros ellos viven.

Memoria, verdad y justicia para los compañeros y compañeras detenidos desaparecidos y para sus familias.

Por cada nieto y nieta. Por cada hijo y por cada hijas.

No al 2×1.

2×1 Nunca más.

Luego de la lectura del documento se compartió el poema de Pablo Neruda Pido Castigo 



Etiquetas: